Cascarudos. Una fobia minúscula

Breve lista de una fobia minúscula

Los cascarudos son negros, tienen patas cortas y caminan muy lento. Pero también vuelan. Le tengo miedo a los cascarudos. No sé si miedo, o asco, o las dos cosas.

La casa de Pinamar se llenaba de cascarudos en verano, cuando mi viejo prendía el fuego para el asado. Volaban alrededor de la parrilla y muchos morían carbonizados. Son estúpidos los cascarudos, no saben distinguir el fuego de la luz.

Sé que es raro tenerle miedo a un cascarudo, es algo tan insignificante. Supongo que cuando el bicho me ve entra en pánico, debo parecerle enorme. Todos tenemos un talón de Aquiles en algún lado, sea pequeño o grande. Como la kriptonita de Superman. 

Superman también vuela, pero no se te pega en el pelo. Una noche que estábamos sentados en el jardín, un cascarudo se me enredó en los rulos. Te grité que me lo quitaras y me dijiste que era una ridícula por ponerme a gritar así.

Los bichos no te dan miedo como a mí. Tus miedos tienen un tamaño más grande. Por eso, jamás decís que no. ¿Quién es el ridículo?

Hay cascarudos de color marrón, como un beige claro. Son los que se trepan por la tela del mosquitero. Yo los veo subir y bajar como tratando de encontrar un agujero por donde meterse. A veces solo los miro, otras les tiro Raid. Ellos afuera y yo, adentro.

Asado con cascarudos no es rico. Esa noche fue una invasión total en la terraza. Mi viejo no pudo poner la carne en la parrilla.

No me gustaba pasar los veranos en Pinamar. No solo porque había cascarudos. Me aburría mucho y no tenía amigos.

Las que vuelan son las hembras. Los machos tienen un cuerno, solo caminan. Las mujeres tenemos más habilidades. Yo nunca te puse los cuernos.

Los cascarudos viven cincuenta días. Comen en estado larvario, de adultos ya no. Cincuenta días en el ciclo de la vida no es nada, pero son cincuenta asados perdidos.

Los cascarudos son malos para algunos cultivos, los dañan. Como vos, que con tu indiferencia me haces sentir cada vez más sola.

El Raid es bueno para matar cascarudos, pero no me gusta andar llenando la galería de insecticida. El fuego es mejor, hace el trabajo por una y no hay que andar barriendo los cadáveres.  

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